Parece que en este, nuestro país patrio, se ha desatado una cierta polémica sobre quien es mejor. Ya no solo existe la dualidad Barça-Madrid, ahora todos somos seguidores del tenis y de la fórmula 1. Y es que somos como las veletas, que nos decantamos siempre por donde los nuestros ganan. O más bien diría, que nos llevan, porque anda que no nos venden la moto. Quien se acuerda ahora del ciclismo después de la era Indurain? Donde se practica ahora el waterpolo después de los juegos olímpicos de Barcelona? Quien sigue de cerca los rallyes desde que no está Carlos Sainz? Y el tenis femenino sin Arantxa ni Conchita? En este sentido, el futbol está mucho más arraigado. Hagamos lo que hagamos, acabaremos cayendo en la trampa de las comparaciones. Pero en fin, vayamos por lo que nos ocupa ahora, juzgar, si así se puede decir, quien es mejor, si Alonso o Nadal. La polémica quizás empezó hace dos años, cuando le dieron el premio príncipe de Asturias de los deportes a Fernando Alonso. Hubo quien dijo que tambien se lo merecía Nadal por haber ganado el Roland Garrós. Vamos, que este fué el desencadenante de ver quien era mejor en el deporte español. Lo del año pasado no cabe ninguna duda, la selección española de baloncesto con el oro ganado en el mundial de Japón. Pero no nos desviemos del tema? Quien os parece a vosotros mejor? El Domingo tuve la oportunidad de ver primero la carrera de F1 del gran premio de Gran Bretaña, donde ganó Raikkonen y segundo quedó Alonso. A continuación, y sin descanso, empezó la final del torneo de Wimbledon, tambien en Inglaterra, donde Federer le ganó a Nadal. En los dos casos fué muy emocionante, y creo que los dos, tanto Alonso como Nadal, merecen mis respetos como deportistas. Pero...pero si me preguntais sobre cual de los dos se puede considerar mejor deportista, lo tengo claro: Rafa Nadal. Por varias razones: la perseverancia, el esfuerzo, la concentración, la fuerza, el desgaste y el tiempo que puede llegar a durar un partido (a ver quien aguanta 4 horas y pico jugando?). No os digo yo que Alonso, como cualquier piloto de F1 no haga esfuerzo, ni que se juegue la vida. Pero por jugarte la vida no te puedes considerar un deportista. Si no, los bomberos, los domadores de leones o los soldadores submarinos tambien se podrían incluir dentro de esta lista. La fórmula 1 no solo depende de los corredores, hay un gran gran equipo detrás, mucha gente que hace posible a un corredor ser campeón. En el tenis no ocurre eso. En el tenis es uno contra otro, a ver quien puede más. Que tiene preparación, desde luego, como todos los deportes. Pero no solamente es por resultados o por el esfuerzo, es por lo que implica un deporte en sí mismo: sacrificio, humildad y caballerosidad. Esto último, sin duda, lo pudimos ver en la final de Wimbledon, donde tanto ganador como perdedor, se aplaudieron por el partido que había hecho cada uno. Aunque en el fondo se maldijeran, pero ese gesto de nobleza, de reconocimiento, solo se puede dar en el tenis. Algo que, por lo menos, últimamente, no se puede apreciar en la fórmula 1, y menos, en un eterno malhumorado y rencoroso Fernando Alonso.