Para hincarle el diente...
Hoy me he acordado de un asuntillo que ocurrió en mi empresa estas Navidades pasadas. Como ocurre en muchos sitios, hay proveedores o clientes que siempre tienen algun detalle en las fechas navideñas. En el caso que nos ocupa, una empresa inglesa que suministra aparatos de medición. Quiso tener un detalle con los trabajadores de la sección y trajo una caja de bombones. Pero no una caja, un "cajón", porque era bastante grande, para que hubiera para todos. Y además, de calidad, de estos que el corazón del bombón es líquido...mmm, mu rico. Después de los agradecimientos de turno, y una vez acabó la visita, los susodichos trabajadores, se lanzaron como lobos a dar buena cuenta de tan suculento botín. "Delicioso", decian algunos, "estan que te cagas", decian otros tantos. Y es que hay que decir, que este tipo de manjares saben mejor si son gratis y si son en el trabajo, que parece que uno lo valora más. El momento era mágico, que si "prueba este", que si "qué bueno está este otro". A punto del empacho chocolatero estaban todos cuando uno de ellos puso cara rara. "Qué te pasa?". Y el hombre en cuestión que nos ocupa, contestó que le había tocado una que no era líquido por dentro, que tenía una avellana o algo duro dentro, que le había hincado el diente y que no era capaz de romperlo. Lo intentó otra vez, y nada. Ya mosqueado, se mete los dedos en la boca para ver qué demonios era, y saca una pieza...blancuzca. Limpiando mejor el chocolate que quedaba, todos expectantes para ver qué era, cuando se descubrió ante ellos un implante dental. Una muela de implante, de estas que te ponen con tornillo encajada en la mandíbula. Si es que, hasta tenía el tornillo y todo. Todos pensaron que se trataba de una pieza suya. A lo que alguno exclamó: "No jodas que se te ha caído una muela...". A lo que el cada vez más lívido comedor de bombones, respondió que no, que él no tenía ninguna muela de ese tipo y que a él no le faltaba ninguna muela. Se hizo el silencio, y acto seguido, este hombre salió disparado al lavabo a devolver al Sr. Roca lo que tan alegremente había comido. Esto, queridos amigos, no es una leyenda urbana. En mi empresa es sobradamente conocido y se lo podeis preguntar al implicado en cuestión, que os responderá, aunque no de muy buen agrado. A quienes nos contaron, enseguida pensamos que iban a denunciar a la empresa que les trajo los bombones, pero no se llegó a eso. Era un detalle, ellos no tenían la culpa. Sí que mandaron una carta a la empresa de bombones en cuestión, pero prácticamente es indemostrable que una muela estuviera dentro de uno de sus bombones, así que en nada se ha quedado, de momento. Creo que la pregunta que todos tendreis en la mente ahora mismo es "¿Cómo demonios llegó a parar una muela de implante a un bombón? ¿No?


